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u U U U U U La u se desespera: “Uh, qué desastre”. No lo quiere creer. Hay una u de Unidad De luz pura Tú Uno. Pero la u más u es una umbría, del suelo, de la mugre. Esa u muerde, es una mula. Usa junta urde deambula Sueña Husmea. Húmeda u . Mucha u , muy puta. Murmura con gusto. Ulula. Unta. La u de la lujuria. Hay una u juguetona juvenil que aclara, una u que limpia la u . Azul lumínico, lumbre azul. Una u que perfuma y se hace mujer. En realidad la u es humilde, es la última, es muy humana, viene de adentro, es humus, útero, está hundida.
o O O O O O La o, o se asombra o se lamenta. ¡Oh! ¡Dios mío…! ¡0hhhh! ¡Mi Dios! Porque Dios tiene la O. Es el OJO. Hombre, oso, Modos. Los nodos. Logros. Poder. Como todo lo que termina con o. El mercado y los dones. Don, señor. Lo que da el dador. Está contigo o contra ti. A veces es un estorbo, un plomo. Un tostón. La comida y la cocina son con o. Una o que engorda. Con olor. Comer y hacer el amor. Los dos. La o del gozo, la golosina. Sí, dos es con o. Y Con o es NO. ¿Cómo? La o es varón. Ordena, propone, osa. Es un toco, un mogollón. La o es de órdago.
i I I I I I La i pregunta “¿Y…? ¿Cómo sigue?” y se impacienta. ¿Y? ¿Y? La i mía Mi inventora, imaginaria, idiota, ilusionada, fina i . La i tiene su imán. Vibra. Está viva. Su inteligencia, su iluminación, sus ideas. Idas y venidas. La i es de intención. La i se pierde en mi pasado: Sentí Viví Fui y volví. La i es para ti y para mí. Pero a veces, miente. Y es mínima, la i es chiquita, flaquita, una nenita, un poquitín, un chiquilín. Tiqui tiqui tíquiti ti. Queridito, mi nenito, mi corazoncito. La i instituye, incide, instala, insiste, liquida. No para de sufrir ni de pedir. No queda duda, la i es yin. Afina su fibra y dice Sí y fin.
e E E E E E La e pregunta ¿eh? No he entendido. Repítemelo. Es La e tiene energía. Ve. Su ser. Su deber. Pero sin embargo la e a veces es bebé. Se tiende, bebe, se estremece. Sensible, sentimental, Teme. Como está, re-cuerda… debate, se defiende. Debe tener, se empecina Y tiene. Se tienta, Tienta a la suerte… a la tormenta y puede perder. Para ganar está la a. Pero puede vencer. Para vencer está la e. Parece ser que la e es errante. Ética, estética, la e es de entender. Es del bien. Pereza, pena, la e es caliente, breve, media.
a A A A A A La a es abierta, es la primera letra que viene a la mente, digo a la boca. La boca relajada hace una a. La a acepta una aclaración, asiente, se alivia: “Ah…”. Su primera palabra es mamá . Ma… Abrir la boca y sale ma. ¿Será papá la segunda? Pero la a es de la nena. La femenina a es blanda, se abre y habla. Da casa, pan, cama, manta, sabe calmar, amar. Va a, hasta y hacia, va para atrás, va más allá. Te falta la a mala. La ladrona, la astuta, la que mata, la amarga. No. La a más a es la de la mañana, la blanca, la que tiene alma , años, ancianidad… Y mar Y alas Y paz.

A distancia de una mirada

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De verdad no creo en el ancho mundo. Para mí, el mundo es pequeño como el alcance de mis ojos y siempre estás cerca. Aunque estés en otra parte estás en tus ojos, que están ahí, a unos centímetros de mi escritura. Y todo está conectado aunque yo apenas lo sepa. Y en acto. Vos, que estás en acto ahí, donde sea. No te veo pero te sé en alguna parte, y también real. Y sin embargo… sí que es ancho.