martes, 20 de mayo de 2008

u U U U U U

La u se desespera: “Uh, qué desastre”. No lo quiere creer.

Hay una u de Unidad
De luz
pura

Uno.


Pero la u más u
es una umbría, del suelo,
de la mugre.
Esa u muerde, es una mula.

Usa
junta
urde
deambula
Sueña
Husmea.
Húmeda u.
Mucha u, muy puta.
Murmura con gusto.
Ulula.
Unta. La u de la lujuria.

Hay una u juguetona
juvenil
que aclara,
una u que limpia la u.
Azul lumínico, lumbre azul.
Una u que perfuma
y se hace mujer.

En realidad la u es humilde, es la última, es muy humana, viene de adentro, es humus, útero, está hundida.
o O O O O O
La o, o se asombra o se lamenta.
¡Oh! ¡Dios mío…! ¡0hhhh! ¡Mi Dios!

Porque Dios tiene la O.
Es el OJO.

Hombre, oso,
Modos.
Los nodos.
Logros. Poder.

Como todo lo que termina con o.
El mercado y los dones.
Don, señor.
Lo que da el dador.
Está contigo o contra ti. A veces es un estorbo, un plomo. Un tostón.

La comida y la cocina son con o.
Una o que engorda. Con olor.
Comer y hacer el amor. Los dos. La o del gozo, la golosina.

Sí, dos es con o.
Y Con o es NO.

¿Cómo?
La o es varón.
Ordena, propone, osa. Es un toco, un mogollón.
La o es de órdago.
i I I I I I

La i pregunta “¿Y…? ¿Cómo sigue?” y se impacienta. ¿Y? ¿Y?
La i mía

Mi inventora, imaginaria, idiota, ilusionada,
fina i.

La i tiene su imán.
Vibra. Está viva.
Su inteligencia, su iluminación, sus ideas.
Idas y venidas.
La i es de intención.

La i se pierde en mi pasado:
Sentí
Viví
Fui y volví.

La i es para ti y para mí.
Pero a veces, miente.

Y es mínima, la i es chiquita, flaquita, una nenita, un poquitín, un chiquilín. Tiqui tiqui tíquiti ti. Queridito, mi nenito, mi corazoncito.

La i instituye, incide, instala, insiste, liquida. No para de sufrir ni de pedir. No queda duda, la i es yin.

Afina su fibra y dice



y fin.

e E E E E E
La e pregunta ¿eh?
No he entendido. Repítemelo.

Es
La e tiene energía.

Ve.
Su ser.
Su deber.

Pero sin embargo la e a veces es bebé. Se tiende, bebe, se estremece.
Sensible, sentimental,
Teme.

Como está, re-cuerda…
debate, se defiende.
Debe tener, se empecina
Y tiene.
Se tienta,
Tienta a la suerte…
a la tormenta
y puede perder.
Para ganar está la a.
Pero puede vencer.
Para vencer está la e.


Parece ser que la e es errante. Ética, estética, la e es de entender.
Es del bien.
Pereza, pena, la e es caliente, breve, media.
a A A A A A

La a es abierta, es la primera letra que viene a la mente,
digo a la boca.
La boca relajada hace una a.
La a acepta una aclaración, asiente, se alivia: “Ah…”.

Su primera palabra es mamá. Ma… Abrir la boca y sale ma.
¿Será papá la segunda?

Pero la a es de la nena. La femenina a es blanda, se abre y habla.
Da casa, pan, cama, manta, sabe calmar, amar.

Va a, hasta y hacia, va para atrás, va más allá.
Te falta la a mala. La ladrona, la astuta, la que mata, la amarga.

No. La a más a es la de la mañana, la blanca, la que tiene

alma, años, ancianidad…

Y mar

Y alas

Y paz.

jueves, 20 de marzo de 2008

A distancia de una mirada



De verdad no creo en el ancho mundo. Para mí, el mundo es pequeño como el alcance de mis ojos y siempre estás cerca. Aunque estés en otra parte estás en tus ojos, que están ahí, a unos centímetros de mi escritura.

Y todo está conectado aunque yo apenas lo sepa. Y en acto. Vos, que estás en acto ahí, donde sea. No te veo pero te sé en alguna parte, y también real.

Y sin embargo… sí que es ancho.

miércoles, 5 de marzo de 2008


Ahí está la anatropía. De la nada, surgen ideas que agregan tensión formal al mundo: de esa nada surge la fuerza que enrosca la materia alrededor de nuevas configuraciones. Del silencio sale la idea, del fondo, de la oscuridad. Arranca un pedazo de nada. Mastica esa nada. La exprime. Fuerza esa oscuridad hasta encontrarle las puntas incipientes, los bordes. Entonces se empiezan a ver formas asomando. Se perfilan suavemente. Por eso uno insiste todavía más. Toma el asunto entre manos y comienza a presionar suavemente, con fuerza, o como haga falta, para ver de qué se trata. Lo ilumina. Lo ve mejor. Lo observa y escucha a ver qué dice. Atiende. Después afila, retoca, perfecciona, lima. Se aleja y sopesa. Mide y al fin acepta que la idea puede ser buena. Verdadera. Útil. Y la agrega algo al mundo que ya estaba, lo hace más complejo, más intenso, más armado, abigarrado.